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el sabroso oficio / del dulce mirar Góngora – ¡Qué difícil es entender la belleza! Günter Eich

sábado, 20 de enero de 2018

Giacometti visto por Bill Brandt (1963)



Tras esta forma de retratar Bill Brandt a Alberto Giacometti en 1963, podíamos pasar a 1965 con Yousuf Karsh.






viernes, 19 de enero de 2018

Juan José Millás - Ordesa




ORDESA

Hay libros domesticados que te dan siempre la razón, incluso cuando no la tienes. Y libros de perrera, pobres como chuchos sin dueño, la mayoría cubiertos por las pulgas del papel, que se llaman lepismas y también pececillos de plata, y que se comen las metáforas de las novelas del mismo modo que los piojos chupan la sangre a los perros callejeros. Hay tantas clases de libros como de perros. Perros y libros de todos los tamaños encuadernados en esto o en lo otro, impresos en esta familia tipográfica o en esta otra, ilustrados y sin lustre, de raza o vagabundos. Hay libros que vienen cuando silbas y te agasajan con la furia con la que el perro contonea el cuerpo cuando te ve llegar. Hay libros caniches y libros grandes, de razas oscuras, que se comen a los hijos de las visitas mientras los adultos toman café en el salón.

Y luego están los libros de criadero, que se atiborran de piensos compuestos y hacen menos ejercicio que un rodaballo en una piscifactoría. Los libros de piscifactoría, construidos a partir de lugares comunes, proporcionan al lector un número de calorías insuficiente, además de cantidades ridículas de ácidos grasos tipo Omega 3. A veces no se los distingue de los que nacen en el mar porque hemos perdido el gusto y confundimos la escritura con la caligrafía. Pero donde haya un buen libro de pincho, que se quiten los de serie.

Todo esto era para decir que, además de los mencionados, hay libros salvajes, como la lubina del Cantábrico, pura plata brillando al sol que te duele cuando la pescas. Libros que lees boqueando, como si acabaran de sacarte de la atmósfera, o que te arrastran a las profundidades del océano. Libros como Ordesa, de Manuel Vilas, al que Dios confunda por rompernos el alma.

Juan José Millás

(El País, 19-1-2018)



"‘Ordesa’, el nuevo trabajo de Manuel Vilas" en Culturamas.







Raquel Tavares - O Bêbado e a Equilibrista (a capela)




Recordamos hoy por segunda vez a Elis Regina. O Bêbado e a Equilibrista era una de sus canciones emblemáticas. En este vídeo podemos admirar a la cantante portuguesa Raquel Tavares, que la interpreta a capela, en el Festival do Fado 2015, celebrado en la  Grande Sala da Cidade das Artes, en Río de Janeiro (21/11/2015)


O BÊBADO E A EQUILIBRISTA

Caía a tarde feito um viaduto
E um bêbado trajando luto me lembrou Carlitos
A lua tal qual a dona de um bordel
Pedia a cada estrela fria um brilho de aluguel

E nuvens lá no mata-borrão do céu
Chupavam manchas torturadas, que sufoco louco
O bêbado com chapéu coco fazia irreverências mil
Prá noite do Brasil, meu Brasil
Que sonha com a volta do irmão do Henfil
Com tanta gente que partiu num rabo de foguete
Chora a nossa pátria mãe gentil
Choram marias e clarisses no solo do Brasil

Mas sei que uma dor assim pungente não há de ser inutilmente
A esperança dança na corda bamba de sombrinha
E em cada passo dessa linha pode se machucar
Azar, a esperança equilibrista
Sabe que o show de todo artista
tem que continuar


Aquí, la interpretación de Elis en su álbum Elis, essa mulher.


Raquel Tavares



Elis Regina - Altos e baixos




Elis Regina murió el 19 de enero de 1982. Todavía me acuerdo de cuando me dieron la noticia unas compañeras brasileñas de la facultad. La recordamos hoy, y más veces al año. La gran Elis.







jueves, 18 de enero de 2018