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el sabroso oficio / del dulce mirar GóngoraWie schwer es ist, die Schönheit zu begreifen! Günter Eich

domingo, 31 de enero de 2010

Frederic Leighton






















Autorretrato

Frederic Leighton (1830-1896) fue un pintor y escultor inglés, cuyas obras se centraban en materia histórica, bíblica y clásica, y puede ser considerado como la cabeza de la escuela clásica de la pintura victoriana.



sábado, 30 de enero de 2010

Felicidades, Roy


Hoy se cumplen 99 años del nacimiento del trompetista Roy Eldridge (1911-1989), apodado Little Jazz por su pequeña estatura y todo un gigante de la trompeta. Influyó en Dizzy Gillespie y fue uno de los músicos más importantes de la era del swing y un precursor del be-bop, ¿verdad, Miles?

Aquí lo escuchamos, acompañado por Art Tatum, nada menos, interpretando "I Won't Dance" (composición de Jerome Kern y Oscar Hammerstein II).

Nota. He sustituido "I Won't Dance" por un vídeo de "After You've Gone", dado que Goear ha incrustado cuñas publicitarias al comienzo de las grabaciones, o, al menos, de algunas, lo cual hace "saltar por los aires" lo que venga después.


Kati Horna

La pintora Remedios Varo con una máscara hecha por Leonora Carrington y Kati Horna

La pintora y escritora surrealista Leonora Carrington (1960)


Retrato de Leonora Carrington


La Castañeda




Fotomontaje realizado con la foto de un muro con ventanas y escalerillas del Barrio Gótico
de Barcelona y la cara de una mujer con cabello ensortijado.


Emma Goldmann (1869-1940) en 1937. Célebre anarquista de origen lituano conocida por sus escritos y sus manifiestos libertarios y feministas, fue una de las pioneras en la lucha por la emancipación de la mujer.


Un momento de la evacuación de Teruel, el 24 de diciembre de 1997.














Kati Horna (1912-2000).

Fotógrafa nacida en Hungría en 1912. En 1933 comenzó a trabajar como fotógrafa en París y cinco años más tarde viajó a Barcelona donde trabajó como jefa de redacción de la revista "Umbral". El mismo año fue comisionada por el gobierno de la República Española para realizar un álbum sobre la guerra civil y fotoreportajes que sirvieron como propaganda exterior.

En 1939 llegó con su esposo José Horna a México, estableció amistad con el grupo de artistas surrealistas y retrató a las figuras más destacadas de los círculos del arte y la farándula. Colaboró en diversas revistas mexicanas como Nosotros, Mujeres, y Perfumes y modas y en 1962 participó en la formación de la revista S.nob, junto con Leonora Carrington, Jorge Ibargüengoitia y Alberto Gironella, bajo la dirección de Salvador Elizondo y Juan García Ponce. Para esta revista realizó series fotográficas como Fetiches, y cuentos fantásticos en secuencia fotográfica como Oda a la necrofília, Sacramentalia y Vampiro.

Horna tuvo una gran labor educativa, impartió clases en la Escuela Nacional de Artes Plásticas y tuvo un taller abierto en la Academia de San Carlos desde 1973, donde dio clases a fotógrafos como Flor Garduño, Elsa Chabaud, Manuel Monroy, Estanislao Ortíz y Sergio Carlos Rey, entre otros; fue también maestra de fotografía en la Universidad Iberoamericana.

Se le asocia con la fotografía surrealista, sin embargo, al preguntarle si se consideraba una artista surrealista ella contestó que no, que probablemente la asociaban al movimiento por haber sido amiga de artistas surrealistas mexicanos, pero que en la época ella ni siquiera sabía lo que esa palabra significaba (Horna en Lápiz, 2001).

Muchas de sus fotografías son acercamientos de rostros o ángulos de edificios en ocasiones irreconocibles, a veces notamos que sus imágenes están fuera de foco intencionalmente para producir un efecto de remembranza sin sensación completa de reconocimiento. En sus retratos, el rostro del modelo es el punto central y el resto de la imagen proporciona un ambiente que enfatiza el carácter del personaje.

Ella misma se clasificó como "...húngara de origen, española por casamiento y mexicana de adopción […] viví muchos años huyendo de un país al otro. Le estoy muy agradecida a México que me acogió finalmente. Aquí llevo viviendo más de medio siglo" (Horna en Lápiz, 2001). Kati Horna murió en la ciudad de México el año 2000.

(Datos biográficos de Colección fotográfica de Fundación Televisa.)

En este enlace del blog del periódico Público pueden verse estas y otras fotografías de la Guerra Civil a un tamaño excelente.


Kati Horna en la ventana de su casa


Balada para un treinta de enero (Claudio Rodríguez)


Fotografía de Víctor Onieva


BALADA DE UN TREINTA DE ENERO

Alguien llama a la puerta y no es la hora.
Algo está cerca, algo se entreabre.
¿Y cómo la creencia se está haciendo
misteriosa inocencia,
momento vivo cuando aún los años,
en rebeldía, enseñan
soledad o placer? Desde estas piedras
que se estremecen al juntarse igual
que cruz o clavo
de cuatro puntas,
¿se oye la señal?
¿Se oye cómo el agua
se está hablando a sí misma para siempre?

Y oigo las aristas de la espiga,
el coro de los sueños y la luz despiadada,
preso de tanta lejanía hacia
el viento del oeste y el polvo del cristal,
la pobreza en ceniza,
tanta alegría hacia la claridad,
tanta honda invernada.
Y el cuerpo en vilo
en la alta noche que ahora
se ve y no se verá
y no tendrá respiración siquiera.

Y los niños jugando a nieve y nieve en la plaza del aire,
con transparente redención.
El tiempo, la traición de óvalo azul,
de codicia y envidia,
y esta pared con sombra.
Esta señal certera, esta llamada,
este toque con calma ya maduro.
¡Y qué iba yo a saber si estaba ahí
llamando puerta a puerta, entre las calles,
muy descaradamente,
con el deslumbramiento de las manos
hoy tan huecas y tan vivas,
con escayola! No he tenido tiempo.
Es el día, es el día.
Y la madera aérea, con granizo,
y las heridas del cristal heladas,
el latido de enero y el frío luminoso.

Alguien llama a la puerta. Doloroso
es creer. Pero se abren
de par en par las palmas de las manos;
los nudillos gastados
piden, cantan
en el quicio que es mío este treinta de enero,
y el dintel sin malicia
con la fragilidad del sueño arrepentido
entre las ramas bajas del cerezo.
Ya todo se va alzando. Y estoy viendo
una crucifixión de espaldas. Huelo ahora
a este resina, a este serrín sin polvo.

Es ahora la hora. Y qué más da.
Sea quien sea sal y abre la puerta.
¿Al mensajero de tu nacimiento?


Claudio Rodríguez


Casi una leyenda, Tusquets Editores, Nuevos Textos Sagrados, 1991

Claudio Rodríguez nació en Zamora, la bien cercada, el 30 de enero de 1934 y falleció en Madrid el 22 de julio de 1999. Este blog se encomendó desde su nacimiento a los versos de Claudio. Aquí siempre estará cantando mayo en la noche de enero.

Página dedicada a Claudio Rodríguez.






viernes, 29 de enero de 2010

"Senza fine, tu trascini la nostra vita..." (Gino Paoli)



En la película Mi vida sin mí (My Life Without Me, 2003), de Isabel Coixet, interpretada por  Sarah Polley, Mark Ruffalo, Amanda Plummer, Scott Speedman, Leonor Watling, Deborah Harry, María de Medeiros y Alfred Molina, se escucha esta canción de Gino Paoli, "Senza fine".



SENZA FINE

Senza fine, tu trascini la nostra vita
senza un'attimo di respiro per sognare
per potere ricordare
perche abbiamo gia' vissuto
Senza fine, tu sei un attimo senza fine
non hai ieri non hai domani
tutto e' ormai nelle tue mani
mani grandi, mani senza fine

Non m'importa della luna
non m'importa delle stelle
tu per me sei luna e stelle
tu per me sei sole e cielo
tu per me sei tutto quanto
tutto quanto voglio avere

Senza fine, tu sei un attimo
senza fine non hai ieri non hai domani
tutto e' ormai nelle tue mani, mani grandi
mani senza fine

Non m'importa della luna
non m'importa delle stelle
tu per me sei luna e stelle
tu per me sei sole e cielo
tu per me sei tutto quanto
tutto quanto voglio avere






El tío Wiggily en Conneticut (J.D. Salinger)

Fotografía de Roma Lake


Hace ya muchos años que J.D. Salinger (Nueva York, 1 de enero de 1919) dijo adiós al mundo. Ahora es éste el que le dice adiós. Pero quedan sus libros. Nuestro adiós, para no insistir con El guardián entre el centeno, se lo damos con un fragmento de El tío Wiggily en Conneticut, perteneciente al libro Nueve cuentos (Nine Stories, 1948).


La nostalgia es un sentimiento afilado. Los recuerdos, cubiertos por la pátina que otorga el tiempo, tienen la capacidad de hacernos revivir los mismos sentimientos que una vez experimentamos pero, y esto es lo desconcertante, en la ausencia de los hechos que los provocaron. En fin, recordar es peligroso. Nos expone a los riesgos de subirnos a una montaña rusa emocional cuya trayectoria no podemos conocer de antemano. Recordar es, definitivamente, una cosa muy delicada.

Más todavía si en nuestro pasado hay un amante (amor) muerto. Y en casi todos los pasados, me atrevo a afirmar, permanece ese fantasma que, aunque muerto –y recordando que hay muchas formas de estar muerto, no sólo la más literal-, se niega a desaparecer de nuestro lado y le tenemos que hacer un hueco en nuestra pequeña cama o reservarle una silla en la mesa. Porque a veces no se puede hacer otra cosa. Es lo que pasa con los fantasmas: se dedican a ocupar todo el espacio que pueden y, aun siendo incorpóreos y todo, es increíble lo bien que se les da.

Otro de los peligros de recordar el pasado –y quisiera pasar por aquí sólo de puntillas, aunque no creo ser capaz- es la inevitable tendencia a compararlo con el presente. Es curioso cómo el pasado, siempre bajo la luz –o la penumbra- del presente, está lleno de esperanzas y promesas, de sueños a realizar, de la vaga impresión de que en algún momento impreciso, casi, casi llegamos a tocar el cielo con las manos, y cómo el presente contiene la certeza, la terrible certeza de que en otro momento igual de impreciso todo aquello huyó de nuestras vidas, y ya no quedan promesas, ni sueños, ni nada de nada, y ante nosotros, al final, flota una pregunta –cualquier pregunta, aunque todas con la misma abrumadora carga emocional- que debemos escupir de inmediato:

-Mary Jane. Escúchame. Por favor -dijo Eloise, llorando-. ¿Te acuerdas de nuestro primer año y de que yo tenía ese vestido marrón y amarillo que había comprado en Boise, y que Miriam Ball me dijo que en Nueva York nadie usaba vestidos como esos, y yo lloré toda la noche? -Eloise sacudió el brazo de Mary Jane-. Yo era una buena chica -suplicó-. ¿No es cierto?



El aire del 'New Yorker', artículo de Antonio Muñoz Molina sobre Salinger en El País.





No creo en la vía pacífica (Nicanor Parra)

Fotografía de Fabiano Diniz

NO CREO EN LA VÍA PACÍFICA

no creo en la vía violenta
me gustaría creer
en algo — pero no creo
creer es creer en Dios
lo único que yo hago
es encogerme de hombros
perdónenme la franqueza
no creo ni en la Vía Láctea.

Nicanor Parra

Otro poema de Nicanor Parra en este blog, "Sinfonía de cuna".



2 fotos de Jukka Vuokko

Kawaguchiko y Fuji


El monte Fuji en invierno

Jukka Vuokko, finlandés, publica sus fotografías en Deviant.

Un año de blog

Fotografía de Elitsa Ganeva

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo...

Aunque era la segunda entrada del blog, era el primer texto. El comienzo de Cien años de soledad servía para abrir el camino de Cómo cantaba mayo en la noche de enero, en donde iba a aparecer cada día un poema, una cita de cualquier tema, un fragmento de una novela o de un cuento...

Fue concebido inicialmente como una mezcla más o menos equilibrada de verso y prosa de cualesquiera literaturas para que un pequeño grupo de alumnos del "Club de Lectura" de mi instituto, el IES "Extremadura" de Montijo, pudiesen comprobar cuántas maravillas existen más allá de los best-sellers vampíricos y sagas quilométricas que suelen leer la mayoría de ellos.

Poco a poco, la poesía fue ganándole el terreno a la prosa. El verso ha ganado en buena lid. Y parece ser, por mi experiencia personal, que pocos adolescentes leen poesía. Una lástima. Supongo que a esos alumnos  les gustaría menos el blog como está ahora que al principio.

También alteró el equilibro verso-prosa una mayor presencia de otra pasión personal, la fotografía, y la "irrupción" de la música, una pasión total: de aquí y de allí, vieja y nueva, de cualquier procedencia. La pintura y la ilustración ya estaban, y seguirán.

Para celebrar este aniversario, bienvenidos sean los versos de Uejima Onitsura (1660-1738), en la versión de Fernando Rodríguez-Izquierdo. Su libro, El haiku japonés. Historia y traducción -poesía Hiperión, 2005, 5ª edición- es imprescindible para quien quiera conocer a fondo la génesis de esta forma poética japonesa, sus características, su evolución, así como leer una excelente antología de sus autores más significativos.

Sueños sin rumbo;
en páramos quemados,
la voz del viento.

Y bienvenida sea la primera música del día: un fragmento, el Entreacto en Si bemol, de una de las últimas obras de Schubert, Rosamunda, música escénica compuesta para una obra del mismo título que fracasó tras dos días en escena y cuya partitura estuvo desaparecida hasta 1861. Una maravilla.




jueves, 28 de enero de 2010

"Aunque bajo la tierra..." (Miguel Hernández)


Fotografía realizada en la Guerra Civil por la fotógrafa húngara Kati Horna

Otra vez Miguel Hernández en el día de hoy, con una estrofa de un poema del mismo libro,  El hombre acecha (1937-39), que se titula "Carta":


Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra,
que yo te escribiré.



El hombre acecha (Miguel Hernández)


Dibujo realizado en la cárcel por Antonio Buero Vallejo

Los poemas de El hombre acecha fueron escritos por Miguel Hernández en tiempos muy difíciles para este país: entre 1937 y 1939. Aquí tenemos el prólogo del libro y uno de los poemas más conocidos  por haber sido cantado por Joan Manuel Serrat.


DEDICO ESTE LIBRO A PABLO NERUDA

Pablo: Te oigo, te recuerdo en esa tierra tuya, luchando con tu voz frente a los aluviones que arrebatan la vaca y la niña para proyectarla en tu pecho. Oigo tus pasos hechos a cruzar la noche, que vuelven a sonar sobre las losas de Madrid, junto a Federico, a Vicente, a Delia, a mí mismo. Y recuerdo a nuestro alrededor aquellas madrugadas, cuando amanecíamos dentro del azul de un topacio de carne universal, en el umbral de la taberna confuso de llanto y escarcha, como viudos y heridos de la luna.

Pablo: un rosal umbrío viene y se cierne sobre mí, sobre una cuna familiar que se desfonda poco a poco, hasta entreverse dentro de ella, además de un niño de sufrimiento, el fondo de la tierra. Ahora recuerdo y comprendo más tu combatida casa, y me pregunto: ¿qué tenía que ver con el consulado cuando era cónsul Pablo?

Tú preguntas por el corazón, y yo también. Mira cuántas bocas cenicientas de rencor, hambre, muerte, pálidas de no cantar, no reír: resecas de no entregarse al beso profundo. Pero mira el pueblo que sonríe con una florida tristeza, augurando el porvenir de la alegre substancia. Él nos responderá. Y las tabernas, hoy tenebrosas como funerarias, irradiarán el resplandor más penetrante del vino y de la poesía.


CANCION ULTIMA

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.



miércoles, 27 de enero de 2010

2 fotos de Massive Dream / Sara







Estas dos fotografías son de una joven portuguesa estudiante de arte, Sara, que publica sus fotos en Deviant con el seudónimo de Massive Dream.



Gente que cuenta tu vida (Juan José Millas)

Fotografía de Rossina Bossio Bossa



GENTE QUE CUENTA TU VIDA

En la mesa de al lado, un hombre y una mujer, ambos de mediana edad, hablaban. El jueves pasado, decía el hombre, me morí. Y el viernes resucité. Pegué el oído, claro, y escuché la siguiente historia: el hombre había viajado a Sevilla por razones de trabajo. Tras comer con un cliente en un restaurante céntrico, salió a la calle y decidió caminar hasta el hotel, que se encontraba a 20 minutos. El calor propio de esta época estaba atenuado por una brisa húmeda muy agradable. Por lo demás, él caminaba despacio y por la sombra, de modo que logró disfrutar del paseo. Al poco, sin embargo, comenzó a sentirse mal. No se trataba de un malestar localizable, dijo, sino de una especie de desazón corporal («en absoluto anímica», subrayó) que iba en aumento a medida que se acercaba al hotel. En su empeño por describir los síntomas, añadió que era como si tuviera fiebre, pero sin fiebre. Las articulaciones y los músculos enviaban al cerebro las señales características de una temperatura alta, pero él se tocaba la frente y le parecía normal. En esto, pasó por delante de una farmacia y entró a comprar un termómetro con el que se encerró en el servicio de una cafetería. Se lo puso debajo de la lengua y comprobó enseguida que su temperatura, en efecto, era normal.

Pues bien, llegó al hotel, subió a su habitación, se desnudó y se metió en la cama. Me voy a morir, se dijo. Por alguna razón, sabía que aquello que le ocurría era la muerte. Pero se trataba de una muerte hasta cierto punto dulce. Los músculos se aflojaban y él se iba, se iba, se iba lentamente hacia el más allá, sin dramatismos de ninguna clase. Y se fue. Se murió, dijo a su compañera de mesa mientras apuraba el café. ¿Y que pasó luego?, preguntó ella. Pues que al día siguiente, a las once de la mañana, resucité con toda naturalidad. Me incorporé y me encontraba bien, en forma, como si no me hubiera ocurrido nada. Y aquí estoy, de hecho, pero con la seguridad de haber vuelto del más allá. La mujer miró el reloj y dijo: «Vamos, que se nos hace tarde». Pagaron los cafés, se levantaron, y salieron de la cafetería. Lo curioso es que aquello que el hombre contó me había ocurrido a mí hacía unos meses en Vigo. Pero no me había atrevido a contárselo a nadie.

Juan José Millás

(La Opinión de Zamora, 18 de julio de 2008)

martes, 26 de enero de 2010

Stéphane Grapelli



De la clásica al jazz en el mismo día. Un 26 de enero nació también el violinista de jazz Stéphane Grappelli (1908-1997), el gran amigo y compañero de Django Reindhart en el quinteto del Hot Club de France.

Varios vídeos en los que admirar cómo tocan uno y otro. ¿Y cómo podía tocar Django tan magistralmente con esa mano izquierda casi inutilizada? Prodigioso.


Noticia y vídeos via ON THIS DAY IN JAZZ AGE MUSIC!



Un retrato de Edward Burne-Jones


"Retrato de Emily Ayscough Turner, de soltera Hodgkinson" (1872), de Edward Burne-Jones.


 En el blog  Pre Raphaelite Art


Jacqueline du Pré - Adagio de Elgar



Del compositor inglés Edward Elgar, el primer movimiento de su Concierto para violonchello y orquesta en mi menor, op. 85. La solista es la malograda Jacqueline du Pré (1945-1987), que nació un 26 de enero. Una obra y una interpretación para el escalofrío.





Aquí, podemos ver y escuchar a Jacqueline du Pré interpretando el "Intermezzo" de Goyescas de Granados.




lunes, 25 de enero de 2010

"El mar no es tan hondo que me quite la vida..." (Anónimo)


Mar en Sri Lanka (Fotografía de Bruno Horn)


El mar no es tan hondo que me quite la vida
ni hay calle tan ancha que me lleve la muerte.

"O mar não é tão fundo que me tire a vida
Nem há tão larga rua que me leve a morte"


Estos versos aparecen traducidos al portugués, como cita de un poema de Jorge de Sena titulado "Cantiga de Ceilán" (Cantiga de Ceilão), cuya estrofa inicial traduzco:


Mara mutem funfu minhe vida par tira
Rue nuga largu minhe morte par leve
Escritos en caracteres tamiles, y transcritos con fonética inglesa
por quien apenas sabe la lengua en que sonaban,
estos versos portugueses leo como se leen las piedras
en el fondo de agua turbia y removida.
Y me llegan desde el fondo de Ceilán y del tiempo
por mano amiga que los encontró aún vivos.




Mara mutem funfu minhe vida par tira
Rue nuga largu minhe morte par leve
Escritos em caracteres tamis, e transcritos com fonética inglesa
por quem mal sabe a língua em que soavam,
estes versos portugueses leio como se lêem as pedras
no fundo de água turva e remexida.
E chegam-me do fundo de Ceilão e do tempo
por mão amiga que os encontrou ainda vivos.



Puzzle (Antero de Alda)




Antero de Alda (1961) es uno de los más importantes autores de poesía visual portuguesa. Es licenciado en Artes Plásticas por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Oporto. y diplomado en Teconologíase Educativas por la Universidade del Miño.

Desde 2005, se dedica también a la fotografía.

Se encuentran trabajos suyos en Alemania, Brasil, España, Francia, Holanda, Italia, México y Polonia.


Vale la pena visitar su blog, Câmara antiga. Antero de Alda volverá por aquí.



domingo, 24 de enero de 2010

Adiós a Jean Simmons



El viernes pasado falleció en Santa Monica, California, la actriz británica Jean Simmons (1929).

Su figura se hizo reconocible al público británico por su intervención en la película de David Lean Cadenas rotas (Great Expectations, 1946).

A partir de ese momento, sus apariciones se multiplicarían como en César y Cleopatra (Caesar and Cleopatra, 1946) de Gabriel Pascal, Narciso negro (Black Narcissus, 1947) de Michael Powell y Emeric Pressburger, y sobre todo, su interpretación de Ofelia en Hamlet (1948), la adaptación de la obra de William Shakespeare, dirigida y protagonizada por Laurence Olivier. Este papel le valió a Jean Simmons la candidatura al premio Oscar de 1948 a la mejor actriz de reparto. La estatuilla fue para Claire Trevor por su papel en Cayo Largo.

Esa nominación y su matrimonio con el actor Stewart Granger fueron la causa de su popularidad en el cine estadounidense. En la década de 1950, Jean Simmons empezó a ser habitual en las producciones de Hollywood. Así, destacan sus participaciones en Androcles y el león (Androcles and the lion, 1952) de Chester Erskine, Cara de ángel (Angel Face, 1953) de Otto Preminger, La túnica sagrada (The Robe, 1953) de Henry Koster, Sinuhé, el egipcio (The Egiptian, 1954) de Michael Curtiz, Desireé (1954) de Henry Koster, o Ellos y ellas (Guys and Dolls, 1955) de Joseph L. Mankiewicz. Destacan especialmente Horizontes de grandeza (The Big Country, 1958) de William Wyler y Espartaco (Spartacus, 1960) de Stanley Kubrick.

Su segundo marido, Richard Brooks, la dirigió en una de sus mejores películas: El fuego y la palabra (Elmer Gantry, 1960), y posteriormente la volvería a dirigir en 1969 en Con los ojos cerrados (The Happy Ending), por el que Jean fue candidata al Óscar en la categoría de mejor actriz principal.



Jean Simmons y Robert Mitchum en Cara de Ángel  (1953)



Junto a Burt Lancaster (El fuego y la palabra -orig. Elmer Gantry-, 1960)



Con Kirk Douglas y Tony Curtis (Espartaco, 1960)






(Fotografías de las páginas de Truus, Bob & Jan too!, Music 2 My Ears y Vicd00, más Google)



A tu salud, Django



Ayer, 23 de enero, se cumplieron 100 años del nacimiento de Django Reindhart (Jean Baptiste Reinhardt, 1910-1953), guitarrista de jazz de origen gitano sinti nacido en Bélgica. Se trata del primer músico de jazz originario de Europa que ejerció una influencia similar a la de los grandes artistas estadounidenses. Su música es el resultado de la fusión entre el swing y la tradición musical gitana del este europeo, lo que se conoce con el nombre de Gypsy jazz, en inglés, o, en francés, Jazz manouche (jazz gitano).

Reinhardt revoluciona el toque de guitarra en el jazz justo antes de que se empezase a utilizar la amplificación. Sobre la base de un bajo, de dos guitarras rítmicas y del habitual violín de Stéphane Grappelli, Django desarrolla una música alegre y extraordinariamente flexible. Sus conceptos armónicos fueron sorprendentes en su época y así impresionó a músicos como Charlie Christian y Les Paul; además, su influencia sobre el swing fue decisiva para la decantación de una línea de este en la llamada música country.

Aunque no sabía leer música, a solas y junto a Grappélli, Reinhardt compuso varias melodías sumamente originales y exitosas como "Daphne", "Nuages", "Manoir de Mes Rêves", "Minor Swing" y la oda a su compañía discográfica de los años treinta "Stomping at Decca".

Como consecuencia de un incendió en su caravana, sufrió graves quemaduras. Al final quedó incapacitado del cuarto y quinto dedos de la mano izquierda. No obstante, gracias a su ingenio inventó un sistema de digitación para suplir su problema, sistema que influyó en cierta medida en la originalidad de su estilo. Podía usarlos en las primeras dos cuerdas de la guitarra para los acordes y las octavas, pero su completa extensión era imposible. Con todo, fue capaz de convertirse en un gigante de la guitarra únicamente con el uso del dedo índice y del dedo medio.

Escuchemos a este gigante del jazz interpretando su "Minor Swing":




El pianista John Lewis, del Modern Jazz Quartet, compuso en homenaje al guitarrista belga el tema "Django", el cual apareció por primer vez en el álbum del mismo nombre de 1956.






Bruno Lubrano Di Giunno























Ilustración para un libro de Gianni Rodari, Sulla spiaggia di Ostia














En su perfil de Flickr, el ilustrador italiano Bruno Lubrano Di Giunno, que vive en Bolonia, se define como un "urban sketcher".